Hay un dicho popular que dice "Querer es poder". Pero podemos darle diferentes interpretaciones, o verlo desde diferentes puntos de vista.

Hay quien dirá que cuando realmente se quiere algo, se hace todo lo necesario para que ello sea posible. Se intenta tener todo a punto, se buscan opciones para que lo que quieres sea posible, se terminan a tiempo las obligaciones laborales contraidas con anterioridad, si hay desplazamientos buscas la forma de llegar (bus, tren, avion) ... en fín que intentas montar tu vida para que ello se haga realidad.

Yo soy de la opinión que si no debe ser, te pondrán tantos impedimentos que acabarás desterrando la idea. Pero mientras todo venga a favor, se debe seguir.

Pero hay quien me dirá que no siempre se puede hacer lo que se quiere. Porque a veces se desea algo con el corazón, pero hay unas obligaciones, unas responsabilidades, unos compromisos que no podemos obviar, y que impiden realizar lo que de verdad nos apetece.

Es cierto que no siempre podemos pedir vacaciones para estar unos días con unas amigas, ni que nos podamos combinar el trabajo para ello, ni que terminemos a tiempo lo que nos comprometimos a entregar en una fecha determinada, ... pero mira se deben haber alineado los astros y algo hemos podido hacer.

Así pues durante 4 días, he podido compartir con unas amigas momentos divertidos, situaciones interesantes, conversaciones excitantes, cotilleos, curiosidades, intimidades, ... que nos han permitido conocernos mejor y estrechar lazos.

A dichas reuniones se nos unió en alguna ocasión un soldado de una batalla perdida que dió un toque masculino a esos momentos. Hubieron algunas bajas en el último instante, a los que echamos de menos, pero que como vamos a repetir, esperemos poder solventarlo.

El plan del día: comer y hablar, merendar y hablar, cotillear, reirnos, cenar y hablar, tomar una copa, después dos y hablar de chismorreos, sincerarnos, bromear, y finalmente tomarnos un té, evidentemente hablando.

Así que, después de comer fuimos a tomarlo. Concretamente probamos un té llamado 'el sueño de martinica': Combinación de té verde Sencha de China aromatizado con ananás, mango, papaya y frutos exóticos, con pétalos de flores y trozos de ananás.

A falta de un nativo caribeño, de momento nos conformamos con el té de dichas islas. Por cierto, delicioso.