Tener con un don es algo que no se busca, que se tiene o no se tiene. Se nace con ello. Y desde muy temprana edad hay un intento de desarrollar "eso" que te sale de dentro sin saber muy bien como gestionarlo.

Los que están cerca, padres, tutores, abuelos, ... se dan cuenta de ello porque salen de la norma establecida y de los parámetros marcados por la sociedad.

Hay cosas que se aprenden, que uno puede ir perfeccionando, puliendo, adaptando a sus conocimientos y necesidades. Se puede llegar a ser bueno en lo que se ejerce, pero quien tiene "un don", no solo lo consigue, sino que lo hace casi sin esfuerzo, con naturalidad. Consiguen que lo dificil, parezca fácil.

Todas mis hijas tienen algo que las hace especiales. Como todas las personas tienen alguna característica que las hace únicas. Pero una de ellas además tiene un don.

Cuando de pequeña dibujaba y pintaba en un papel, en el suelo, en las paredes, en los muebles, .... daba igual, la cuestión era dibujar,... ya cogía el lápiz de forma diferente, desde arriba sin apoyar la mano en el papel, y hacía un movimiento con la muñeca sin mover el lápiz.

Tenía un sentido de la perspectiva y del movimiento que no es habitual en niños de 4 años, así que dibujaba pájaros que volaban, donde las patitas y las alas estaban inclinadas hacia atrás. Cuando le pregunté el porque de esa inclinación, me respondió que el viento las empujaba.

En el colegio los profesores también lo vieron, al igual que la familia.

Ahora con 13 años, sigue teniendo una forma especial de dibujar. Le gusta. La relaja. Prueba el carboncillo, las acuarelas, le gusta el tacto del óleo, y este verano descubrió el diseño gráfico de ordenador, aunque lo que mas le sigue gustando el hacer dibujos a rotulador.

No hace boceto previo. Simplemente traza lineas en el papel, de forma desordenada, y al momento aparece un dibujo totalmente detallado.

Pero, en plena adolescencia tenemos otros problemas. Debe seguir con sus estudios, debe aprender a gestionar su caracter, debe colocarse en el lugar correcto y que se sienta cómoda, y deberá decidir que querrá hacer en un futuro.

Le molesta que todos den por hecho que se dedicará a cualquier profesión relacionada con el dibujo. Ella quiere decidir por si misma. Y me parece bien. Pero por otro lado, pienso que es una pena desperdiciar un talento natural, que se puede potenciar y conseguir cosas brillantes. Pero yo quiero su felicidad, con dibujos o sin ellos.

Como he dicho este verano descubrió el diseño gráfico con un maravilloso programa de ordenador de un amigo. Lo probó y fué como si estuviera hecho para ella. Así que le pedí un dibujo para el blog. Y lo hizo.

El nuevo diseño de la cabecera, así como las mariposas, son suyas. Un buen regalo de Navidad.