Desde siempre han existido. No se acaban de inventar, ni hace unos años ni hace unos días. Algunas son milenarias, muy anteriores a la medicina moderna y actual. Otras nacieron en épocas mas recientes: aromaterapia, masajes, musicoterapia, reflexología, acupuntura, reiki, hipnoterapia, meditacion, terapia con flores de bach, yoga, T'ai-Chi-Ch'uan (tai-chi), gematoterapia ... todos, absolutamente todos tienen una base sólida para quien los aprende de forma correcta, y los practica de forma adecuada... Pero ¿que valor tienen realmente?

Voy a echar piedras sobre mi propio tejado, puesto que yo practico algunas de ellas, no como usuaria, sino como "terapeuta". Aunque no lo hago de cara al público, sino en petit comité y no cobro por ello.

Podría decir que sí funcionan, que la persona que las practica o las recibe se siente bien, que tiene la sensación de tener energias renovadas, que hay beneficios evidentes para la persona... pero tambien podría decir que no hay mayor poder que el hecho de creer en algo. Y si encima pagas por ello, casi estás obligado a sentirte bien.

Pero no quería hablar de si estamos o no de acuerdo, sino del uso que se hace de ellas. Como el nombre indica se denominan complementarias. Primeramente se llamaron alternativas, pero se vió la necesidad de cambiarle el nombre. ¿Por que? Pues porque creaban confusion. Y no sabeis lo mala que es en temas de salud.

Quiero formular una queja. Hay impresentables que con un cursillo acelerado, o peor sin cursillo y con cuatro  libros leídos, se atreven con todo. Como he dicho en diversas ocasiones ser valiente es una cosa y ser imprudente otra muy distinta. Lo único que los diferencia es que los primeros saben a lo que se exponen y aún así actuan, los segundos se lanzan a la aventura sin mas.

Pues bien. Si mezclamos un imprudente + una necesidad de trabajo-dinero + pocos escrúpulos + poder de la palabra + una oportunidad = tenemos como resultado a alguien que se dedica a estafar a las personas jugando con su salud.

Pero lo peor no es quien engaña, sino quien lo cree.

No os podeis imaginar la de gente que sufren una enfermedad grave, y buscan una cura milagrosa (que no existe) para sanar la enfermedad. Y a medida que pasan los días y no hay mejoría, estos curanderos van mareando la perdíz y dando rodeos al tema, para ver si consiguen otra cita mas a su consulta y pulirle al pobre desgraciado unos cuantos euros mas.

Hasta que al final no tienen mas opciones que rendirse a la evidencia, o alguien les abre los ojos, y acuden de nuevo a la medicina convencional, cuando muchas veces es demasiado tarde.

Las terapias complementarias funcionan muy bien conjuntamente con la medicina convencional. No como tratamiento alternativo y único. Estamos hablando en el caso de existir enfermedad. Si uno está sano y quiere practicarlas porque se siente mejor, adelante.

Es verdad que suelen tener un efecto beneficioso del tipo: "tengo hipertension arterial y desde que practico yoga me han rebajado la medicación". El yoga no te ha curado, solo que vas mas relajado y eso hace que mejore tu hipertension.

Pero si te diagnostican un cáncer, no te la juegues haciendo pruebas con pastillitas de colores, ni haciendo el pino-puente a las 3 de la mañana para que la fuerza de los astros impacte en el tumor y lo disuelva.

Acude a un oncólogo, escucha su diagnóstico, sigue su consejo y si no estás de acuerdo acude a otro para una segunda opinión. Y si te dice lo mismo, empieza el tratamiento y a la par, busca donde realizar yoga, reiki, flores de bach, aromaterapia, .... o lo que te apetezca para relajarte, sentirte mejor, tener fuerzas para encararlo todo y poder luchar.

Aunque no lo parezca, me gustan estas terapias. Las practico con quien me las pide, sé que funcionan, sé los beneficios que dan (no siempre son físicos), y las seguiré practicando. Pero ante una enfermedad potencialmente grave se debe luchar con todas las armas: las convencionales y las alternativas.