ESTADO CIVIL: DESCASADA
Un día conoces a alguien que te gusta, que te hace reir, que te escucha, que te enamora, que se convierte en tu amigo, ... y entonces das el siguiente paso y te casas. Con el tiempo esa relación va madurando y va cambiando, y mientras ese cambio se produzca al mismo ritmo entre los dos, no hay problema. Pero un día uno de ellos, se da cuenta que se alejó de la relación y no quiere volver. Entonces, acumula valor, lo plantea y con mucho dolor, decide romperla.
Pues sí. Hace unos dias fuimos mi "marido", mi cuñada-abogada y yo, para firmar papeles.
No sé como será el momento de la firma para otras parejas, pero sí sé como fué la mia: tranquila, sin prisas, con una sonrisa por parte de todos, con un gracias al terminar, con dos besos de despedida a la procuradora (sin olvidar los honorarios), y un desayuno en la cafeteria entre la parte mascullina, la parte letrada y la parte femenina, es decir, entre Victor, Ainhoa y Elisabeth.
No es que me sienta feliz por haberme separado, pues en el fondo una separación matrimonial siempre es un fracaso de lo que un día se empezó con ilusión y no supimos mantenerlo vivo en el tiempo. Pero sí estoy orgullosa de como se ha hecho.
Hay una gran cantidad de parejas en este país que siguen siéndolo, a pesar de no tener ningún vinculo afectivo-sentimental en común. Muchas de ellas se amparan en los hijos, "para que no sufran". Pero, ¿que pasa cuando los hijos crecen y hacen su vida, abandonando el nido? Pues que todo aquello que mantenía en pie la relación se va al traste. Y en el fondo los hijos sufren cuando entre sus padres no hay complicidad, ni amor, ni nada, porque ellos pueden sentir ese vacio.
Nosotros no quisimos eso. Él no quería continuar con esta relación y yo no quería que se quedara, si no era por mí. Así pues, decidimos de mutuo acuerdo, separar nuestros caminos por el bien de las niñas.
Y es que entre unos padres que viven juntos pero no se hablan o si lo hacen es de malas maneras, y unos padres que estan separados pero son capaces de luchar juntos por sus hijos, prefiero esta segunda opción. Sin olvidar que detrás de todo esto hay unos abuelos, unos tios y unos primos que no van a dejar de serlo.
Así que, ahora y después de tanto tiempo, hemos vuelto al estado anterior al matrimonio. Es decir, volvemos a ser amigos. Pero con unas vivencias y conocimientos comunes que enriquecen la nueva relación. Se acabó el amor de pareja, la convivencia, el compartir situaciones cotidianas, pero nos ha quedado el cariño por los años compartidos, el respeto a la otra persona, el luchar por nuestras hijas y la confianza que da tener un amigo.



supermami dijo
Ojalá muchos padres hicieran lo mismo que vosotros, por lo que he visto durante todos estos años es que siempre habeis sido buenos amigos, aparte de marido y mujer.
Habeis dejado de convivir como matrimonio, pero por vosotros y por las niñas que mejor manera de enfocarlo.
Bienvenida al club de las descasadas ;-)
petonets
pd.leáse la parte masculina como mi hermano y partes femeninas mi abogada-hermana y cuñada
16 Junio 2008 | 05:30 PM